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Relaciones Adictivas

Tengo miedo de estar sola. ¿Qué puedo hacer?
Lic. Patricia Gubbay de Hanono

Directora de Hémera

Centro de estudios del estrés y la ansiedad

www.hemera.com.ar / info@hemera.com.ar

Si a Mónica (37) divorciada con dos hijas y un hijo que esta en pareja con Ronaldo (40) desde hace 5 años se le dijera que hay un mundo mejor fuera de esa pareja, diría que es imposible para ella porque no concibe una vida sin él. Sin embargo el sufrimiento la lleva a la consulta. Ahí empezamos a ver todo lo que ella atraviesa con ese hombre. Dice: “no sé qué me pasa, mis amigas me dicen que estoy loca. Me dicen que tengo que cortar con Ronaldo de una vez por todas. Me hace las mil y una, varias veces me pidió plata prestada jurándome que me la devolvería en poco tiempo y nunca lo hizo. Cuando se lo reclamo me trata de egoísta, mala persona y unas cuantas cosas más. Me hace sentir culpable, mala, poco solidaria. Hace un año me enteré que tuvo un romance con una amiga mía. Me pidió disculpas cien veces se arrodillo y me juro que nunca más me causaría un dolor semejante. Lo perdoné. Cuando se enoja me insulta delante de nuestros amigos, diciéndome cosas horribles.”

Cuando le preguntaba por qué, a su criterio, seguía con ésta relación me contestaba: “porque lo amo”. Esta paciente recién pudo dejar a este hombre después de un tratamiento, en el que vio cuantos aspectos de ella quedaban relegados por esta relación. En el proceso terapéutico en el que se fue viendo cómo funcionaba esta relación adictiva, Mónica tomó conciencia de que debía dejar la queja, dejar de victimizarse, de culpabilizar al otro, por no tomar una decisión que le devolviera su vida. Correrse del lugar de víctima y hacerse cargo del problema, que puede tener como consecuencia quedarse sola, no es una tarea fácil. Implica mucho trabajo con las partes más vulnerables de la persona.

Las adicciones a personas tienen las mismas características que el resto de las adicciones: al alcohol, a las drogas, al sexo, al juego, compras compulsivas etc. Se sabe que se recurre a estas conductas cuando se quiere calmar la angustia.

Para aquellos que la sufren el tiempo es muy importante porque, la adicción, aumenta con el paso de los días y los meses. Sabemos que cuánto más enraizada esté, más difícil será dejarla. Pero hay síntomas físicos que vienen con el proceso de dejar a la persona por la que sentimos adicción. Puede decirse que se produce un síndrome de abstinencia.

Es posible que la persona ya haya hecho intentos de abandonar la relación. Intentos fallidos provocados por los síntomas a los que nos referíamos. Pero vale la pena hacer el intento de curar esta adicción ya que trae aparejado un deterioro importante de la calidad de vida de quien lo padece.

¿Cuál es el origen de esta clase de adicción?

Podemos rastrear las causas en las experiencias infantiles mantenidas en el contexto de una familia disfuncional donde las respuestas a las crisis o frustraciones son inadecuadas. Carecen de los recursos necesarios para enfrentar los problemas que la vida en sociedad genera continuamente. Es posible que en seno de estas familias haya integrantes con graves problemas emocionales crónicos, y también puede haber adictos en la familia. Las conductas de estas personas tienen que ver con un crecimiento en el que alguno de los padres estuvo ausente, no pudiendo ser modelos sanos y adaptados que el niño necesitaba.

En esta patología no es el amor la emoción prevalente sino el miedo, al abandono, miedo a quedarse solo, de no ser digno de cariño. Estos son algunos de los sentimientos que se presentan con frecuencia. Otros de los rasgos que se presentan en esta patología pueden ser la obsesión por la persona, la manipulación, la necesidad de control y el esconder y justificar las conductas de la pareja. Pongo por ejemplo el caso de una paciente que contaba: “él me pegó, lo que pasa es que yo lo vuelvo loco, soy tan celosa que lo saco de quicio”.

Por un lado tenemos a una persona con conductas evitativas que huye de la relación para no quedar atrapado en ella y por el otro lado hay uno que se aferra al otro porque si no siente que se muere. Cuando el segundo logra cortar con la relación, el otro muchas veces puede convertirse en el que necesita de la relación de dependencia.

Si estos adictos no se recuperan pueden sufrir de estrés crónico y sabemos que éste, muchas veces es la causa de enfermedades graves como el cáncer, u otras enfermedades como las autoinmunes. También pueden caer en la depresión y sentir deseos de suicidarse.

Con las herramientas y los recursos adecuados, esto es una buena terapia, se puede conseguir terminar con esa adicción. Como la paciente que citamos al principio que consultó por éste trastorno emocional y finalmente pudo recuperar su vida. Como conclusión se puede decir que éste tipo de vinculo adictivo se cura, identificando los síntomas, comprendiendo el origen y haciendo un trabajo para recuperar la autoestima y el deseo propio.

En Hémera contamos con tratamientos focalizados en las emociones, algo fundamental en el proceso de curación, porque trabajar con el enojo, con el miedo, con la tristeza y también con el amor y la ternura son pasos importantes para lograr el cambio afectivo necesario para salir del vinculo patológico.