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El mayor nivel en medicina estética, para especialistas argentinos

Encuentro científico

Los expertos que crearon las técnicas más avanzadas del mundo en medicina estética explican cómo se logró la nueva generación de tratamientos dermatológicos que combinan alta tecnología, excelentes resultados, efecto natural, confort para el paciente, mínima invasividad y cero efectos colaterales.

Los creadores de los más importantes adelantos técnicos en medicina estética se dieron cita en la Argentina para analizar y comparar las ventajas y los usos de las tecnologías que hoy por hoy no sólo están sustituyendo a técnicas clásicas como el lifting o la liposucción, sino que también están mostrando mucho mejores resultados que las generaciones anteriores de láser o radiofrecuencia. Y reducen prácticamente a cero sus efectos adversos.

En un encuentro del más alto nivel científico sobre Bioseguridad en el marco de la cátedra de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, se dieron cita el doctor Steven Shapiro, Profesor Asociado de la Universidad de Miami (EE.UU.) Y Co-director de Gardens Dermatology, el Profesor Hong Chu, catedrático del Instituto de Ciencias y Tecnología de Corea y Presidente de la compañía Laseroptek, una de las líderes mundiales en el desarrollo de tecnología médica basada en láser, y el doctor Jang Ju Na, médico dermatólogo de la Universidad Soon Chun Yang (Corea del Sur), investigador de la Universidad de California en Irvine (EE.UU.) y creador de la tecnología de radiofrecuencia con microagujas.

Hablaron del sistema de modelado corporal por láser de baja potencia i-Lipo –que permite reducir adiposidades localizadas sólo estimulando mecanismos naturales de evacuación de grasa celular–, de los sistemas láser multifraccionados Q-switched Helios II y Lotus II –capaces de efectuar una amplísima gama de tratamientos de la piel prácticamente en forma instantánea, sin causar molestias ni secuelas y con excelentes resultados estéticos–, y de la tecnología de aplicación de radiofrecuencia con microagujas Scarlet, con el que se halló la forma de obtener excelentes resultados estéticos con menos energía aplicada, sin molestia para el paciente y cero daño superficial y de tejidos aledaños.

Presentados por el cirujano plástico Ricardo Hoogstra, quien relató su experiencia clínica con estas nuevas tecnologías en la Argentina (donde se hallan disponibles de manera simultánea a los grandes centros mundiales), los expertos se centraron en la cuestión de cómo lograr los mejores resultados con cada una de estas tecnologías de punta. Para eso, dilucidaron los secretos de cada una de ellas.

El modelado del contorno

El doctor Hoogstra recuerda uno de los problemas vistos por los especialistas desde el comienzo de la lipoescultura: “La destrucción de los adipocitos –las células del organismo que almacenan grasas y que son habitualmente removidas tanto en los tratamientos de liposucción como de ultracavitación– libera grasas pesadas al organismo, que pueden ser muy perjudiciales para la salud del paciente”. A esto se suman los riesgos propios de las técnicas tradicionales, que implican invasividad, uso de anestesia, períodos posoperatorios de recuperación y efectos colaterales que obligan al paciente a suspender su vida social: “Todo esto hace que los pacientes prefieran métodos menos invasivos, que les garanticen el mayor confort, seguridad y calidad de vida además de buenos resultados médicos y estéticos”.

Los sistemas de reducción de adiposidad localizada por láser de diodo de baja potencia –i-Lipo e i-Lipo Ultra– aparecen como una alternativa muy segura para reducir adiposidades en el tronco, piernas, brazos, muslos y abdomen. EL doctor Shapiro presentó los resultados de los estudios clínicos realizados en los Estados Unidos, donde i-Lipo ha sido evaluado por las rigurosas normas de la FDA (la autoridad sanitaria estadounidense) y catalogado como tratamiento médico (no meramente cosmético).

La baja potencia de su láser no busca el calentamiento directo de los tejidos, ni su destrucción. Según explicó el catedrático estadounidense, su efecto es estimular a las células adiposas para que eliminen los triglicéridos que tienen acumulados. Las células poseen su propio mecanismo para consumir energía, y este láser los activa.

Se aplica mediante un cinturón de cuatro pads que se ciñen sobre la zona del cuerpo a tratar, en sesiones de unos 20 minutos, totalmente indoloras para el paciente: “La acción del láser libera al sistema linfático las grasas en forma de glicerol, que no es perjudicial para el organismo”. El organismo lo interpreta como energía lista para ser consumida, “disponible entre 30 y 60 minutos después de la sesión, por lo que el tratamiento sólo es efectivo si se realiza ejercicio físico durante ese lapso”, indicó Shapiro.

“En una sola sesión pueden verse resultados medibles”, aseguró, mostrando los resultados de las pruebas clínicas realizadas en su país. El tratamiento completo para obtener resultados óptimos demanda unas 6 a 8 sesiones, a razón de dos semanales.

Piel sin marcas

El sistema láser de neodimio Helios II permite simplemente borrar cualquier irregularidad relacionada con la pigmentación, desde melasma y lentigos solares hasta tatuajes, tratar la rosácea y eliminar la onicomicosis (infección por hongos en las uñas), una enfermedad tan difícil de tratar.

Pero, ¿cómo es que lo logra sin producir siquiera eritema en el área tratada después de la sesión? “El secreto está en la velocidad de los pulsos –explica su creador, el profesor Hong Chu–. Del mismo modo que se puede pasar la mano sobre el fuego tan rápidamente que no se produce quemadura, el láser Q-switched divide la energía en pequeños pulsos con una duración del orden de los nanosegundos, de manera que no produce daño colateral”. Así, el dispositivo permite regular la longitud de onda del haz para que ataque selectivamente sólo a un color de pigmento sin afectar al resto de los tejidos.

Lotus II es la variante Q-switched para tratamientos a nivel superficial. Este láser de erbio se presenta en la actualidad como la alternativa menos invasiva para realizar peeling, rejuvenecimiento facial y tratamiento del acné. “Sólo en ocasiones puede producir un ligero sangrado que indica que hemos llegado a la dermis”, explica el experto. Este sangrado funciona incluso como “aviso” de que el láser está penetrando en las capas más profundas de la piel; esta suerte de advertencia no sucede con las generaciones anteriores de láser fraccionado de dióxido de carbono, lo cual era un factor más por el que estos últimos pueden producir daños colaterales.

Por otra parte, el sistema óptico exclusivo con el que cuentan estos láseres distribuye el haz en 81 puntos donde la energía se reparte en forma totalmente regular: “En otros dispositivos la energía se distribuye irregularmente en la superficie, y eso se nota en los resultados”.

No es acupuntura

Al doctor Jang Ju Na se le preguntó si se había inspirado en la acupuntura para diseñar el sistema de radiofrecuencia con microagujas: “No sé nada sobre acupuntura”, contestó con una sonrisa. Las microagujas de Scarlet (un dispositivo manual que se coloca sobre la zona a tratar y al que se programa para que actúe a una determinada profundidad, intensidad y tiempo de acción, de manera automática) son en realidad electrodos que envían y captan la energía de radiofrecuencia con la que se busca el calentamiento de diversas capas de la piel. Las mitad de ellas son positivas y la mitad negativas, de modo que las ondas atraviesan la piel para dirigirse de unas hacia otras, y todo ocurre a la altura determinada por el especialista tratante.

La consecuencia es una acción mucho más localizada que con los sistemas de radiofrecuencia tradicionales, con el que se puede, según se elija, estimular la generación de colágeno profundo en la dermis para tensar la piel, borrar arrugas, cauterizar telangiectasias (“arañitas”), tratar el acné agudo o sus cicatrices.

En tratamientos de rejuvenecimiento, detalló el especialista coreano, “el calentamiento a más de 60 grados produce efectos más notorios y duraderos, pero se ha demostrado que al cabo de un año, los pacientes vuelven al consultorio y al repetir el tratamiento ya no surte efecto. Es preferible hacerlo entre 55 y 60 grados ya que esto permite repetir el tratamiento más adelante, aunque se obtenga un efecto ligeramente menor”.

El doctor Hoogstra sintetizó el estado actual del arte ante los especialistas locales que participaron de este evento asegurando: “si hubiéramos tenido antes estas alternativas, nunca hubiéramos considerado satisfactorios los resultados estéticos que obteníamos con las anteriores tecnologías conocidas como no invasivas”.